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	<title>El ciber del chino</title>
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	<description>Un espacio para el asombro de lo cotidiano</description>
	<dc:language>es</dc:language>	<dc:date>2005-12-21T15:29:59Z</dc:date>
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	<title>¿Me dejás hacer una llamada?</title>
	<link>http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/21/me-dejas-hacer-una-llamada</link>
	<dc:date>2005-12-21T15:16:45Z</dc:date>
	<dc:creator>El chino</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[De los vejámenes no rentados que me producen mayor irritación sin duda el usufructo indiscriminado del teléfono personal del local tiene un lugar de privilegio. <br />
Todo habrá comenzado como una obligación moral. Un día una clienta habra dicho:<br />
-che, me prestás el teléfono por favor? Tengo una urgencia...<br />
¿Cómo negarle ese favor a un cliente de años? ¿Quién hubiera podido anticipar que detrás de ese pedido se erguía victorioso el monstruo del abuso?<br />
En los días sucesivos, empecé a sentir los movimientos clandestinos que establecieron con el tiempo el nuevo orden. Entraba la enmascarada al local y con cualquier excusa tomaba el teléfono. A veces bastaba un:<br />
-Permiso estoy apurada... -Y alargaba la mano por detrás del mostrador para tomar el aparato.<br />
En otras ocasiones me participaba de alguna actividad:<br />
-Tengo que hablar con mi papá que está en el hospital... <br />
Para luego sorprenderme con la más esclarecida creatividad. Marca el número cómodamente y valga mi sorpresa cuando escucho que lo del hospital había pasado a segundo o tercer plano e irrumpe un:<br />
-¡Clarita! te dije que cuando me planches la camisa no le pongas...<br />
Multiples veces era entrar callada, hacer cuatro o cinco llamadas sucesivas y luego decir:<br />
-Después vengo... Si viene Jaime decile que lo de alfombra sigue, el va a entender...<br />
Venía a veces un chino que me pedía el teléfono para hablar a sus pagos. Le cargaba una tarjeta larga distancia y te dejaba una hora o una hora y media sin teléfono, hablando en ruidoso mandarín y turnándose para hablar con parte de su numerosa familia. Le explicás que el teléfono es para urgencias y se hace el que no entiende castellano. Se lo explicás en chino y se hace el que no entiende tampoco...Tira una bomba de humo y desaparece sin rastro.<br />
A esta altura se impone el siguiente dilema: O prohibo el uso del teléfono en el local y pierdo a los clientes que ingresaron en ese registro o me callo y permito que lo sigan usando y pago cuentas descabelladas de teléfono, cada dos meses, rigurosamente.<br />
<br />
 ]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/19/ciber-no-locutorio">
	<title>ciber - no locutorio</title>
	<link>http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/19/ciber-no-locutorio</link>
	<dc:date>2005-12-19T18:16:36Z</dc:date>
	<dc:creator>El chino</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Se suele afirmar que los que más leen el diario son los que envuelven huevos. Años en el ciber me confirman que la hipotesis es erronea. Procedo a explicar mi tesis: La proximidad con el texto no asegura su lectura. Tengo un cartel gigante pegado en el mostrador donde se invita a pedir máquinas con office, puesto que no está instalado en todas. Nadie, jamás, lo advierte. <br />
Miles de preguntas que suceden dentro del negocio se podrían salvar si la gente leyera las ayudas. Un ejemplo de esto es el envío de archivos adjuntos. Dramatización:<br />
-Disculpame, tengo que mandar un  curriculum por email y no sé como hacer...<br />
-¿Esto no te lo expliqué la otra vez? (Haciéndome el desmemoriado porque en realidad ya van como 12 millones de veces que le explico lo mismo)<br />
-Si, lo que pasa es que me olvido...<br />
-No necesitás recordar nada. Basta con seguir el procedimiento que está escrito ahí...<br />
-Ah mirá vos... Es que yo soy de otra generación ¿sabés?<br />
Off de records: La esclavitud se abolió hace más de 200 años.<br />
Descontando la gente perversa que busca molestar al prójimo, del conjunto restante la mitad no leen indicaciones de nada. Son la generación del supermercado, donde fueron educados a chocar contra los productos hasta llenar el changuito. Y la otra mitad, la orgullosa otra mitad, escanea solo parte de lo escrito. De ese modo siempre entiende la cosa a medias. Estas reflexiones me hicieron  decidir a no poner un cartel que diga bien grande: "ciber no locutorio", porque basta la afirmación de la palabra para incentivar la pregunta:<br />
-¿Cabina, por favor?<br />
-No somos locutorio.<br />
-¡Pero si afuera dice locutorio!<br />
-¡Y sí...!<br />
Señores y señoras: Estamos perdidos.]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/19/el-sueno-y-la-vigilia">
	<title>El sueño y la vigilia</title>
	<link>http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/19/el-sueno-y-la-vigilia</link>
	<dc:date>2005-12-19T02:29:42Z</dc:date>
	<dc:creator>El chino</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Leo que Chuang Tzu sueña cierta vez un sueño muy real. Durante ese sueño era una mariposa.  Luego, al despertar, pierde perspectiva, y ya no sabe si ahora es un hombre que soñó ser una mariposa o una mariposa que ahora sueña que es un hombre. Pienso: entre la vigilia y el sueño existe un litoral sutil. En ese instante dos mujeres riendo y charlando ingresan al local.<br />
-No sabés lo que me dijo...<br />
-¿Qué te dijo? -Sonriendo.<br />
-Una máquina, por favor -me dice risueña la primera.<br />
Miro las máquinas que tengo disponibles y me dispongo a hacer el papel.<br />
-Pero, mira que yo puse internet en casa - le comenta la otra.<br />
-¡Entonces vamos para tu casa!<br />
-Eso mismo te quería decir...<br />
-Otra vez será...-me informan.<br />
Miran dentro, se dan vuelta y riendo salen del local. Mientras yo quedo parado ahí. Perplejo.<br />
<p align="center"><img src="http://elciberdelchino.bitacoras.com/chinomariposa.jpg" title="chino mariposa"/></p><br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/13/problemas-con-el-tiempo">
	<title>Problemas con el tiempo</title>
	<link>http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/13/problemas-con-el-tiempo</link>
	<dc:date>2005-12-13T21:24:35Z</dc:date>
	<dc:creator>El chino</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[La mayoría de los juegos que están instalados en el negocio, por su probada jugabilidad y rejugabilidad, operan sobre el usuario la pérdida de la noción del tiempo. Recuerdo ver el reloj de la máquina de reojo antes de empezar la partida en el GTA y luego de jugar un ratito darme cuenta que habían pasado varias horas. <br />
<p align="center"><img src="http://elciberdelchino.bitacoras.com/img/dimension.jpg" title="http://elciberdelchino.bitacoras.com/img/dimension.jpg"/></p><br />
El descubrimiento de este misterio despierta, muchas veces, grandes confusiones. Desde el habitual:<br />
-¿En serio estuve 5 horas en la máquina?<br />
Hasta la desconsideración de pensar que uno quiere cobrarle de más o  que nos beneficiamos quitándole minutos a su diversión.<br />
-¡Te pedí 1 hora y media y  me lo cortaste antes!<br />
-Traiga el papel de su máquina, por favor (los beneficios de la tecnología).<br />
Al cabo de unos momentos vuelve con el papelito.<br />
-Aquí reza que usted ingresó a las 4:13 PM , y siendo que son las 5 y 55 PM es evidente que usted completó la hora y media...<br />
Y cambiando totalmente el tono te dice:<br />
-Uh se me pasó volando...(mientras se rasca la oreja derecha con la mano izquierda y hace una mueca de extrañeza).<br />
Es evidente que mi explicación, si bien muestra un evento indiscutible del mundo (o un truco de magia maravilloso), no responde a la inquietud de nuestro cliente. ¿Por qué hay tiempos de ansiedad que no pasan nunca y los momentos de felicidad son fugaces? <br />
Parece evidente que el papelito no prueba nada. Subo al tren. Comienzo a leer un libro sobre geología. Paso del precámbrico al pérmico en 20 minutos y tal vez en dos semanas recorra 4,65 mil millones de años. Es indiscutible que algo podrido hay en la vivencia de la temporalidad...<br />
¿No sería más legítimo si dejamos de contar los tiempos en años, meses, días, horas, minutos y segundos, y los determinamos de acuerdo a nuestro ánimo? Dejando de lado los problemas del solipsismo, habremos avanzado en sinceridad. Y podremos medir besos y susurros en eternidades que tal vez en el recuerdo serán apenas perceptibles aunque luego venga el pibe del counter y nos grite con precisión indiscutible:<br />
-¡Metete el papel en el orto! ¡Yo entré hace 15 minutos, pedazo de garca!<br />
<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/11/el-ex-marido">
	<title>El ex marido</title>
	<link>http://elciberdelchino.bitacoras.com/archivos/2005/12/11/el-ex-marido</link>
	<dc:date>2005-12-11T21:26:00Z</dc:date>
	<dc:creator>El chino</dc:creator>
	<dc:subject>General</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[La otra tarde estuve mirando fijo desde la caja largo tiempo una mancha de humedad que se había dibujado en la pared. La mancha era larga y estilizada y parecía una persona que bajo un sol de verano camina en un campo de arroz. Pensé en el calor de los veranos en Taipei y cavilé largamente sobre las fechas de cultivo y todo tipo de detalles referentes a esos enseres. Largamente me detuve pensando y sentí que casi podía sentir la brisa serena de la tarde en aquella ciudad. No sé cuanto tiempo quedé detenido allí, en ese registro inasible entre el segundo y la eternidad.<br />
De pronto una clienta interrumpió mi viaje.<br />
-¡De todas las máquinas que tenés en este local me tenés que sentar a mi ex marido justo en la máquina de al lado! <br />
-¡¿Eeeh?!...Disculpe...]]></content:encoded>
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